ARTÍCULOS DE MANUEL SIURANA

En este blog se recogen diversos artículos que han sido publicados por Manuel Siurana.

Wednesday, July 22, 2009

HISTORIA DE UNA RECONSTRUCCIÓN. VALDERROBRES 2003-2009, POR MANUEL SIURANA ROGLÁN

En el programa de fiestas del año 2000 José Orona Foz escribió un artículo titulado "Historia de una demolición. Valderrobres 1859-1877". Hoy, con un placer innegable podemos parafrasear el título y cerrar, a su vez, el círculo que yo mismo abrí en mi artículo publicado en el programa de 2004, titulado "Los intentos de reconstrucción en la iglesia de Valderrobres".
A quienes solemos rebuscar nuestra historia entre los papeles antiguos, nos conmueve el celo que algunas personas tuvieron en dejar escrita para la posteridad la relación de determinados hechos que con el tiempo han adquirido tintes históricos. A veces una sola frase, en ocasiones un párrafo entero y las menos de las veces una página en una breve carta o reseña. Sin querer ser pretencioso, en este artículo quisiera dejar constancia detallada del proceso de reconstrucción de la iglesia de Valderrobres, con sus altos y bajos, de principio a fin.

PROLEGÓMENOS
En el verano de 2003 tuve la ocasión de publicar el libro "Guía interpretativa de la iglesia y del castillo de Valderrobres", a cuya presentación acudieron algunos amigos del CESBA que lamentaron el estado de deterioro en el que se encontraba nuestra iglesia. Insatisfacción compartida desde hacía tiempo de forma más o menos explícita por la mayoría de valderrobrenses que veían crecer las higueras y las malas hierbas de manera inversamente proporcional a la conservación de los sillares.
Parecía que había llegado la hora de tomar cartas en el asunto y así se hizo. Ese verano fue intenso, se sucedieron los contactos entre distintas personas que siempre, de manera informal, habían mostrado cierta sensibilidad por los temas patrimoniales y se sondeó al entonces alcalde Julián Godes y a los curas José Antonio Calvo y David Marta, al objeto de valorar su receptividad. El día 8 de septiembre se celebró la primera reunión formal de la que entonces bautizamos como "Plataforma Ciudadana para la reconstrucción de la iglesia parroquial de Valderrobres", asistiendo Isaías Estecha, Joaquín Gil, Carmelo López, Carlos Segurana y Manuel Siurana. En la citada reunión se acordó integrar en ella a los curas del pueblo y ampliar el grupo a más personas, si bien algunas significativas decidieron no participar inicialmente en el proyecto. Así, a la siguiente reunión, celebrada el 27 de septiembre, asistieron también David Marta y Nacho Lanceta, acordándose la creación de una Asociación Cultural como vehículo para lograr la restauración del templo. El 18 de octubre hubo una tercera reunión a la que se incorporó Antonio Segura y en ella vio la luz la Asociación Cultural para la Recuperación del Patrimonio de Valderrobres (REPAVALDE), redactándose los estatutos, eligiendo una Junta Directiva e iniciándose los trámites de legalización, que estuvieron finalizados antes de acabar el año.
La Asociación se dio a conocer públicamente en los primeros días del año 2004 a través de una nota de prensa y de un manifiesto que tuvo amplio eco en los medios de comunicación autonómicos. El día 3 de enero se celebró una Asamblea de presentación, a la que asistieron 67 personas, que fueron informadas de los objetivos que tenía la asociación e invitadas a inscribirse como socios.

COMIENZAN LAS NEGOCIACIONES
Con la Asociación creada, había llegado el momento de iniciar los contactos para restaurar la iglesia. Esos primeros pasos se dieron durante la primera mitad de 2004:
El 20 de febrero la Asociación mantuvo una maratoniana reunión con el alcalde (Julián Godes) y el concejal de cultura (Carlos Fontanet) del Ayuntamiento de Valderrobres, en la que se constató la coincidencia de fines y se acordó la unificación de esfuerzos y de estrategias para lograr nuestro objetivo. Poco después, en Semana Santa, se inició una campaña de recogida de firmas de apoyo a la restauración en la que colaboraron la mayor parte de los establecimientos comerciales de Valderrobres y otras muchas personas y se persiguió la concienciación ciudadana a todos los niveles. Así, a los niños y niñas se les hicieron visitas guiadas a la iglesia durante los primeros días de la semana, a los adolescentes el miércoles se les impartió una charla en el instituto y para los adultos se celebró un acto institucional en el propio templo el sábado 10 de abril, en el que se inició la recogida oficial de firmas.
El 6 de abril, Julián Godes, Manuel Siurana, Joaquín Gil, Isaías Estecha y David Marta mantuvimos varias reuniones con representantes de las instituciones aragonesas, siendo la más fructífera la celebrada con el Director General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, don Jaime Vicente Redón, quien se comprometió a hacer todo lo posible para defender la realización de las obras, aconsejando que se preparase un anteproyecto que sirviera para conocer el coste aproximado de la restauración, a la vez que pidió que fuera la Asociación REPAVALDE la que negociara con la Diócesis de Zaragoza para que se sumara al proyecto. También se comentó que la posible distribución de gastos sería 60 % (Gobierno de Aragón), 30 % (Diócesis de Zaragoza) y 10 % (Ayuntamiento). Así mismo, el Director General consideró que la iniciativa que habíamos tomado para recoger firmas era muy positiva y que sería conveniente que se presentaran ante las Cortes de Aragón para que éstas tramitaran una Proposición No de Ley.
La siguiente reunión tuvo como interlocutor al Director General de Turismo del Gobierno de Aragón, don Benito Ros, que nos indicó que su Departamento no podría intervenir en las obras, pero sí en la futura iluminación exterior del templo. En esta conversación nuestra Asociación sugirió la posibilidad de que en nuestro pueblo se ubicara un centro de interpretación del arte gótico, dado el enorme valor que el conjunto formado por la iglesia y el castillo tiene para el conjunto del gótico aragonés, pero desgraciadamente la idea, bien recibida por el Director General, fue aprovechada meses más tarde por el Departamento de Turismo de la Comarca del Matarraña para crear el Centro de Interpretación de Peñarroya, a años luz de lo que hubiera podido crearse en Valderrobres.
No terminaron aquí las reuniones de ese día, ya que, con gran celeridad, nuestro alcalde concertó una entrevista con la diputada del Partido Aragonés, doña María Herrero, que nos atendió con sumo interés, comprometiéndose a tramitar la Proposición No de Ley ante las Cortes de Aragón, una vez que yo mismo le remitiera toda la información pertinente, como así hice en los siguientes días.
El día 13 de mayo el proyecto de restauración de la iglesia recibió su primer golpe, cuando don Domingo Buesa, Presidente de la Comisión de Patrimonio Cultural del Arzobispado de Zaragoza, nos remitió una carta de contestación a otra anterior que le habíamos enviado, diciendo textualmente que "en cuanto al objetivo de su asociación de impulsar la reconstrucción de la parte derruida de la iglesia parroquial de Valderrobres, me permito recordarle, por indicación de los técnicos de la Comisión, que la legislación vigente prohíbe la reconstrucción de las partes perdidas en este tipo de edificios...". A pesar de ello, el 26 de mayo, Julián Godes, Manuel Siurana, Joaquín Gil, Carlos Segurana y David Marta volvimos a Zaragoza para entablar nuevos contactos institucionales, el primero de ellos con el entonces vicario de Asuntos Económicos de la Diócesis de Zaragoza, don José Sebastián, y con el Ecónomo, don Pedro María Sánchez, quienes, en un primer momento, siguiendo las directrices de la carta antes citada, se mostraron en contra de la recuperación del tercer tramo y a favor del saneamiento futuro ("cuando hubiera presupuesto") de la zona útil del edificio. Afortunadamente, con el transcurso de la reunión y tras los argumentos que esgrimimos ante ellos, nuestros interlocutores fueron matizando su opinión hasta aceptar el establecimiento de un diálogo y posterior negociación que pudiera desembocar en la firma de un convenio con las administraciones públicas.
Ese mismo día fuimos recibidos por el Coordinador de Relaciones Externas del Gabinete de Presidencia de las Cortes de Aragón, don José María Gimeno Lahoz, a quien presentamos diversos documentos y las 7.154 firmas de apoyo a la restauración del templo que se habían recogido en poco más de un mes.
Por la tarde, los miembros de la REPAVALDE mantuvimos reuniones informativas por separado con representantes de todos los grupos políticos de las Cortes de Aragón: doña María Herrero (PAR), doña Maite Pérez (PSOE), don José María Moreno (PP) y doña Nieves Ibeas (CHA). Estas reuniones fueron posibles gracias a la intermediación de los representantes de dichos partidos en Valderrobres (Julián Godes, Pedro José Sauras, Carlos Boné e Iñaqui Belanche). También establecimos un contacto epistolar con el único diputado de IU, Adolfo Barreda. En todos los casos la complicidad de los interlocutores con nuestro proyecto fue muy elevada, comprometiéndose a apoyar la Proposición No de Ley, que ya había sido presentada ante la Mesa de las Cortes por el Portavoz del PAR, don Javier Allué, y que fue aprobada por unanimidad el día 26 de mayo.
Paralelamente a los contactos institucionales, nos dirigimos al Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, para conseguir el antiguo proyecto de obras de restauración de la iglesia, que había quedado interrumpido en 1971. Recibido el proyecto fechado en 1968 (por una valor de 3.100.000 pesetas), se pudo comprobar que no era de ninguna utilidad para los tiempos actuales y que, de su información, se deducían muy pocas conclusiones aprovechables. A su vez, el Ayuntamiento encargó al arquitecto municipal, don Luis Ángel Moreno la elaboración de una Memoria valorada de las obras de restauración de la iglesia, en cuya confección de la parte descriptiva tuve la oportunidad de colaborar.
En el mes de octubre de 2004 la visita a Ráfales de un alto representante de la Comunidad Autónoma fue aprovechada, con buena voluntad, por una persona muy interesada en la reconstrucción de nuestro templo para en un aparte solicitar a dicho político la reconstrucción de la iglesia parroquial, indicando éste que eso "estaba hecho" y que se le remitiera la documentación para "tramitarlo directamente fuera del conducto reglamentario". Esta acción bienintencionada fue imprudente y causó la alarma y el recelo en el Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón con quien hubo que templar gaitas en las últimas semanas del citado año, fechas en las que ya fue terminada la memoria valorada de las obras, que el Ayuntamiento remitió a la Dirección General de Patrimonio para su estudio.

SE PERFILAN LAS POSICIONES
El 4 de enero de 2005 Pedro José Sauras y Carlos Fontanet, en representación del Ayuntamiento, y Manuel Siurana y Joaquín Gil, en representación de REPAVALDE, acudimos a una reunión con el Director General de Patrimonio, en la que se nos informó de que dicho Departamento había negociado con Ibercaja su participación en la financiación de las obras, concediendo inicialmente la cantidad de 100.000 €, que podrían ampliarse en ejercicios sucesivos. Con el coste aproximado de la obra sobre la mesa (alrededor de un millón doscientos mil euros), según los nuevos criterios del Gobierno de Aragón, la Diócesis de Zaragoza debería hacerse cargo de manera ineludible del 33,3 % del presupuesto total, encargando a nuestra Asociación la negociación con el episcopado para obtener su participación. Así mismo se nos indicó que los técnicos del Departamento ya estaban estudiando la memoria valorada y que, siguiendo los criterios actuales sobre restauración, desaconsejaban la reconstrucción mimética del edificio, proponiendo que la zona restaurada se diferenciara claramente de la original, lo cual provocó serias objeciones por nuestra parte, quedando de acuerdo en estudiar detenidamente el tema.
Al hilo de lo tratado en la reunión de enero, el 22 de febrero David Marta, Joaquín Gil, Manuel Siurana, Carlos Segurana y José Orona asistimos a una nueva reunión con los antes citados vicario de asuntos económicos y ecónomo de la Diócesis de Zaragoza. La reunión transcurrió con un talante más receptivo por parte de los representantes del arzobispado, a quienes trasladamos la propuesta de la Dirección General de Patrimonio, consistente en la aportación de tres partes iguales (33,3 %) a cargo del Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento y la Diócesis. Los representantes del arzobispado defendieron una nueva propuesta en la que las partes serían cuatro (25 %) con la inclusión de Ibercaja, que sería una parte más y no se incluiría en la parte que debería pagar el Gobierno de Aragón, pidiendo que nuestra Asociación trasladase dicha propuesta al Director General de Patrimonio y que, si era aceptada, se les remitiera un borrador de convenio que recogiera el coste total, los porcentajes de participación, las fases de las obras y demás condiciones. A los pocos días, por correo, trasladamos esta información al Director General de Patrimonio.
Como consecuencia de la reunión del día 4 de enero, la Junta Directiva de nuestra Asociación acordó elevar a nuestra Asamblea de Socios, celebrada el 24 de marzo, una propuesta de aprobación de un texto solicitando a la Dirección General de Patrimonio que la reconstrucción del templo fuera mimética, evitándose en lo posible actuaciones que pudieran desentonar en el contexto urbanístico de Valderrobres y en el edificio. El texto, una vez aprobado, fue remitido al Gobierno de Aragón. Iniciándose una etapa de incomunicación que se solventó el día 31 de mayo, en que mantuve una reunión personal en Zaragoza con don Jaime Vicente y con el Jefe de Servicio de Bienes Inmuebles, don Vicente Domingo, dándose un nuevo impulso al proyecto, al alcanzarse los siguientes acuerdos: a) la reconstrucción sería mimética, porque el edificio ya se había comenzado a reconstruir años atrás y para evitar el impacto en el entorno; b) el proyecto de obras sería encargado al arquitecto don Luis Ángel Moreno, autor de la memoria valorada; c) el Gobierno de Aragón aceptaba la propuesta de la Diócesis de Zaragoza y se comprometía a aportar el 50 % del coste de las obras (del que descontarían las ayudas privadas que pudieran obtener, incluida Ibercaja), mientras que el Ayuntamiento y la Diócesis aportarían el 25 % cada uno; d) dentro de su parte, el Ayuntamiento pagaría los costes de la redacción del proyecto de obras (inicialmente 42.000 €), que debería redactarse lo antes posible; e) y nuestra Asociación debería comunicar a la Diócesis y al Ayuntamiento que les tocaría aportar unos 300.000 € a cada uno y que si, antes de seguir, estaban dispuestos y podían afrontar estos gastos.
El 4 de junio de 2005 la Junta de REPAVALDE celebró una reunión con Julián Godes y con Carlos Fontanet, en la que se les transmitieron los términos de la reunión mantenida con el Director General de Patrimonio. Los representantes del Ayuntamiento aceptaron las propuestas y en concreto aseguraron que el Municipio se haría cargo de los costes del proyecto de obras y que el resto del dinero hasta completar los 300.000 € lo conseguirían de una u otra forma, a través de otras ayudas, al objeto de no gravar las arcas municipales. Por nuestra parte comunicamos al resto de las partes (incluidos todos los grupos municipales) los acuerdos alcanzados y a los pocos días la Dirección General de Patrimonio remitió un borrador de protocolo de acuerdo para su estudio y firma.
El 24 de junio de 2005 la Diócesis de Zaragoza daba su visto bueno y el Consejo Diocesano para Asuntos Económicos acordó autorizar las obras de reconstrucción de la iglesia parroquial, posponiendo la decisión definitiva a la redacción y firma de un convenio, en el que se indicara el coste real del proyecto, la distribución del gasto y la forma de pago, rechazando, por tanto, la firma de un protocolo previo.
El 16 de julio de 2005 me reuní de nuevo con el Director General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, a quien transmití el acuerdo alcanzado por el Consejo Diocesano, quedando de acuerdo en anular el protocolo y posponer la firma de un convenio hasta que la redacción definitiva del proyecto de obras permitiera conocer con exactitud todos sus extremos. Además el Director General, visiblemente molesto con los representantes municipales por una visita a Valderrobres no atendida, inquirió para que el proyecto se redactara con urgencia, ya que, en los presupuesto de 2006, ya contaba con 300.000 € para las obras. En los días siguientes mantuvimos reuniones con todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Valderrobres para hacerles llegar la información transmitida por el Director General y limar algunas reticencias surgidas desde el grupo municipal del PSOE. A principios de agosto la Corporación Municipal, de manera oficial, encargó el proyecto de obras al arquitecto.
En ese verano fue cuando don Manuel Ureña fue nombrado arzobispo de Zaragoza y, de manera inmediata, el 29 de agosto, nos recibió en Zaragoza a José Orona, David Marta y a mí mismo. El arzobispo comprometió su palabra para hacer posible la reconstrucción del templo, aportando 300.000 €, y aceptó la invitación para visitar Valderrobres el día 17 de septiembre por la tarde, visita que fue muy fructífera puesto que el prelado pudo observar directamente el estado en el que se encontraba el templo y se reafirmó públicamente en su colaboración.
El 28 de noviembre de 2005 el arquitecto presentó el proyecto de reconstrucción del templo, cuyo presupuesto ascendía a 1.267.489,87 €. El proyecto, analizado por la Junta Directiva de REPAVALDE, que lo valoró de manera muy positiva, pasó a la Dirección General de Patrimonio, donde durante el mes de diciembre fue estudiado de forma concienzuda por el arquitecto don Félix de los Ríos, que lo consideró excesivamente agresivo para el edificio, proponiendo algunas modificaciones, todo lo cual, provocó que el convenio no pudiera firmarse a tiempo para que las obras pudieran incluirse en los presupuestos del año 2006. El 1 de febrero de 2006, Joaquín Gil y yo mismo nos reunimos en Zaragoza con don Félix de los Ríos y conseguimos que rebajara sus objeciones y el día 7, tras una reunión con el arquitecto, la DGA aceptó darle el visto bueno sin ninguna modificación. El 28 de marzo el proyecto llegó a la Comisión Provincial de Teruel, que introdujo dos modificaciones: una de carácter técnico sobre las terminaciones de las cornisas y otra de oposición a la apertura de un rosetón en el lado sur del tercer tramo, ya que no se disponía de ningún documento que atestiguara su presencia. Con estas objeciones se procedió al visado, que no se efectuó hasta que, en el mes de junio, el Ayuntamiento depositó los 60.000 € correspondientes a los honorarios de la dirección técnica. Este retraso fue debido a las negociaciones que estuvo realizando el alcalde Julián Godes con la vicepresidencia del Gobierno de Aragón para conseguir los fondos correspondientes a su parte en el convenio; negociación en la que también fue decisiva la mediación del arzobispo de Zaragoza.

SE EJECUTAN LAS OBRAS
Con este camino despejado, la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón remitió a las partes un borrador de convenio, en el que, entre otras cosas, se establecía que las obras se realizarían de una sola vez con un coste máximo de 1.300.000 €, repartido de la siguiente manera:
Patrimonio DGA: 33,77 % 439.056 EU.
Dpto. Presidencia DGA: 18,46 % 240.000 EU.
Ibercaja: 21,50 % 279.500 EU.
Ayuntamiento: 4,77 % 61.944 EU.
Diócesis: 21,50 % 279.500 EU.
Las cantidades atribuidas se cargaron a los presupuestos de 2005-06-07-08. En el caso concreto de la Diócesis y Dirección General de Patrimonio de la DGA a los presupuestos de 2007 y 2008 y en el caso del Departamento de Presidencia a los presupuestos de 2006. La cantidad atribuida al Ayuntamiento correspondió al pago del proyecto de obras. Esta cantidad se gastó de la subvención concedida por el Instituto Aragonés de Fomento para el arreglo del entorno de la iglesia y el castillo (que en total ascendía a 170.000 EU). La firma del convenio fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento de Valderrobres del día 18 de julio y en la misma fecha también lo aprobó el Gobierno de Aragón.
El 8 de septiembre se publicó en el Boletín Oficial de Aragón la convocatoria de licitación de obras y el 10 de noviembre se adjudicaron a la empresa de Castellón "Estudio de Métodos de la Restauración de Bienes Inmuebles Histórico-Artístico" por un importe de 1.112.523,29 €.
Las obras comenzaron durante el mes de marzo de 2007. En primer lugar se procedió a desescombrar el tercer tramo y seguidamente se continuó desmontando el muro de separación que se había levantado en el siglo XIX, con el objetivo de poder reaprovechar las piedras que lo formaban. Una vez derruido se separaron los bloques según su uso (losas, tejas de piedra, elementos ornamentales, piedras talladas de arcos, bloques de relleno...). También se realizaron catas geotécnicas con el fin de comprobar la solidez del subsuelo y se levantaron todos los tejados. Las obras contemplaron dos aspectos básicos: las labores especializadas y las tareas de albañilería. La parte especializada corrió a cargo de un equipo de picapedreros y técnicos, cuya tarea fue tallar las piedras para su encaje en el edificio y la limpieza cuidadosa de los elementos ornamentales. La albañilería la ejecutaron un grupo de obreros, que estuvieron trabajando básicamente en los tejados y en la limpieza de los muros. También intervino una empresa especializada en la colocación de andamios. En las cubiertas se levantaron los diversos tipos de tejas que se habían añadido, se sanearon los desagües y se colocaron diversas capas de protección para evitar humedades y vegetación, depositando sobre el hormigón las losas de nueva fabricación (en la nave) o las viejas (en las capillas). También se levantó y saneó todo el tejado de la sacristía, volviendo a colocar otra vez las primitivas tejas de arcilla y se adecentó y cerró con una claraboya el acceso desde la escalera de la tribuna al tejado, permitiendo la entrada de la luz natural.
En el campanario se quitó la caseta del reloj, que había sido construida hace unos cien años, se saneó la terraza y se restituyeron algunas almenas, se cerraron todos los accesos a las aves y se recuperó el reloj de sol. En el tercer tramo se levantaron los muros, las bóvedas y la plementería, se cubrió sobre un cielo raso y se abrió un nuevo rosetón. Por el exterior se excavó un pozo y se instaló una bomba de agua para eliminar automáticamente las humedades del lado norte. El plazo previsto de ejecución de las obras era de 18 meses, pero se prolongaron casi dos años.
Durante las obras surgieron algunos problemas que fueron resueltos gracias al trabajo en equipo de la empresa adjudicataria, del arquitecto Luis Ángel Moreno, que hizo un seguimiento semanal de las obras, del aparejador José María Coronas, que casi cada día visitó el edificio y del arquitecto de la Dirección General de Patrimonio, Félix de los Ríos, que defendió el proyecto como si fuera propio. De todos los conflictos surgidos conviene que quede memoria de dos:
a) A finales de 2007, el alcalde de Valderrobres, Carlos Boné, consiguió que la Diputación Provincial de Teruel, dentro de los fondos que destina a obras en las iglesias de la provincia que pertenecen a la Diócesis de Zaragoza, presupuestara 36.000 € para la sustitución con vidrieras de colores el alabastro de los rosetones y ventanas de la iglesia, pero la decisión fue vetada por la Vicaría de Asuntos Económicos de la Diócesis, aduciendo que el templo de Valderrobres ya había recibido una gran cantidad de fondos para su restauración.
b) Durante el verano de 2008, cuando había que cerrar los muros del tercer tramo, la Comisión Provincial de Patrimonio continuaba oponiéndose a la apertura de un rosetón en el lado Sur, pese a la opinión del arquitecto, del aparejador, de los técnicos de la empresa constructora y del propio arquitecto de la DGA, por lo que en representación de la Asociación REPAVALDE les remití un escrito en el que, en base a motivos artísticos, estilísticos, históricos e incluso arqueológicos, defendía la apertura de dicho rosetón, que finalmente fue ejecutado, aunque sin tracería, por no haber de momento (sigo buscando información en diversos archivos) constancia fidedigna de la que pudieran tener originalmente.

SE INAUGURA EL TEMPLO
Como hemos visto en los primeros párrafos de este largo artículo, las relaciones entre el poder civil y el poder eclesiástico no eran todo lo fluidas que deberían cuando, de lo que se trataba era de intereses comunes. Esas desavenencias florecieron de nuevo con motivo de la inauguración de las obras, ya que el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón y la Diócesis de Zaragoza, por separado y sin contar con las otras partes, comenzaron a preparar los actos de inauguración para diferentes fechas, el 4 de abril por un lado y el 7 del mismo mes por otro. Finalmente con nuestra intermediación se consiguió poner de acuerdo a las partes, aceptando unos la fecha de los otros (día 7 de abril) y los otros el horario de los unos (19 horas), eso sí reservándose en cada caso la organización de su parte del acto: el Gobierno de Aragón el acto inaugural oficial (discursos y concierto de la coral de Beceite) y la Diócesis de Zaragoza la celebración eucarística (incluida la participación de la coral de la parroquia), llamando poderosamente la atención que a las 10 de la mañana del día 6 el arzobispo aún no hubiera sido invitado oficialmente al acto civil.
Con el templo ya concluido, debemos afirmar que el pueblo de Valderrobres se merecía la restauración. Y al hablar del pueblo no me refiero tanto a los habitantes actuales (que también) sino a los habitantes pretéritos, a los que levantaron el templo con su esfuerzo pecuniario, con sus impuestos y donaciones al señor temporal de su territorio, a aquellos que año a año, siglo a siglo contribuyeron a mantenerlo en pie y a mejorarlo según los gustos de cada época y por último a aquellos otros que vieron impotentes como el edificio se deterioraba hasta ser derruido con la ilusoria idea de su inmediata reconstrucción. También recuerdo a esos otros, con los vicarios de turno a la cabeza, que tramitaron inútiles expedientes y solicitudes para devolverlo a su aspecto anterior. Todos ellos juntos y en común unión, representados por los valderrobrenses de ahora, estuvieron en la iglesia a la hora de la inauguración.
El pueblo, como conjunto de individuos pasados y presentes, fue el protagonista de todo el proceso y nuestros representantes políticos y eclesiásticos, como administradores temporales de nuestros impuestos y donaciones tuvieron el mérito (no siempre presente en todo tipo de autoridades) de hacerse eco de la demanda popular, canalizada con más de 7.500 firmas, presentadas a la Diócesis y a los representantes de la soberanía popular en las Cortes Autonómicas, que a través de una Proposición No de Ley instaron al gobierno a ejecutar la obra.
Pero, mirando hacia atrás, debemos agradecer el respaldo que en todo momento prestaron los grupos políticos presentes en nuestro Ayuntamiento (PAR, PP, PSOE, CHA) y su mediación para lograr el apoyo de sus matrices (representadas por doña María Herrero, don José María Moreno, doña Maite Pérez y doña Nieves Ibeas) a la Proposición No de Ley en las Cortes de Aragón. Es justo recordar el aliento recibido del entonces equipo de gobierno municipal, encabezado por el alcalde Julián Godes, el teniente de alcalde Pedro José Sauras y el concejal de cultura Carlos Fontanet. Si el papel jugado por doña María Herrero fue básico, tanto por la acogida y por el cariño que nos dispensó, como por las gestiones que realizó, es justo señalar que una gran parte del mérito de lo realizado recae en el Director General de Patrimonio, don Jaime Vicente, quien, además de avalar el proyecto desde el primer día, nos orientó en los pasos a seguir para hacerlo realidad y posibilitó la aportación de los fondos sociales de Ibercaja. Ampliándose este reconocimiento a todo el equipo de la Dirección General y de la Comisión Provincial de Patrimonio, y en especial al arquitecto don Félix de los Ríos, que en todo momento buscaron y apoyaron las alternativas restauradoras más adecuadas. También debemos resaltar la buena disposición y el entusiasmo de otras personas, como el Sr. Arzobispo de Zaragoza, don Manuel Ureña, que apenas aterrizar en la Diócesis, se apresuró a personarse en nuestro pueblo y se comprometió a impulsar la obra y a aportar su parte del presupuesto; animando además a don José Ángel Biel, vicepresidente del Gobierno de Aragón, quien, a través de su Departamento, facilitó los fondos que en un primer momento debía asumir (y no podía) el Ayuntamiento de Valderrobres.
Sea para todos ellos y también para los medios de comunicación, que actuaron como altavoz de nuestras reivindicaciones, nuestro agradecimiento y el de los miles de valderrobrenses que no pudieron ver en vida la recuperación de un elemento esencial de nuestro patrimonio cultural.

Autor: Manuel Siurana Roglán, agosto de 2009

Thursday, April 16, 2009

EL PUEBLO PROTAGONISTA DE LA INAUGURACIÓN DE LA IGLESIA

El día 7 de abril pasará a la historia local como la fecha en que Valderrobres recuperó su iglesia parroquial original.
A las 19 horas se iniciaron los actos de inauguración, de los que se puede obtener más información visitando el apartado de noticias de esta web.
En un artículo precedente celebrábamos la futura (ahora pasada) inauguración del templo y nos extendíamos en agradecer la disponibilidad de las diversas instituciones que participaron en las obras, ya que consideramos que es justo reconocer la actitud que mostraron para que pudiera llegar la obra a buen puerto.
Hoy, pasada la inauguración y mostrados todos los agradecimientos posibles, ha llegado la hora de las reflexiones. Y la primera reflexión nos dice que el pueblo de Valderrobres se merecía la restauración, pero cuando hablo del pueblo no me refiero tanto a los habitantes actuales (que también) sino a los habitantes pretéritos, a los que levantaron el templo con su esfuerzo pecuniario, con sus impuestos y donaciones al señor temporal de su territorio, a aquellos que año a año, siglo a siglo contribuyeron a mantenerlo en pie y a mejorarlo según los gustos de cada época y por último a aquellos otros que vieron impotentes como el edificio se deterioraba hasta ser derruido con la ilusoria idea de su inmediata reconstrucción. También recuerdo a esos otros, con los vicarios de turno a la cabeza, que tramitaron inútiles expedientes y solicitudes para devolverle al templo su aspecto anterior. Todos ellos juntos y en común unión, representados por los valderrobrenses de ahora, estaban presentes en la iglesia a la hora de la inauguración.
El pueblo, como conjunto de individuos pasados y presentes, fue el protagonista de todo el proceso y del acto inaugural, por más que otros a quienes llamamos “representantes” quisieran acaparar toda la atención y pretendieran hacernos creer que todo se había logrado gracias a ellos, sin tener presente que “ellos” no son más que unos administradores temporales de nuestros impuestos y donaciones que, eso sí, tuvieron el mérito (no siempre presente en todo tipo de autoridades) de hacerse eco de la demanda popular, canalizada en el año 2004 con más de 7.500 firmas, presentadas a la Diócesis y a los representantes de la soberanía popular en las Cortes Autonómicas, que a través de una Proposición No de Ley instaron al gobierno a ejecutar la obra, cuyo coste, 1.300.000 euros, apenas devuelve al pueblo (pasado y presente) una pequeña parte de su contribución histórica a la creación y conservación patrimonial y al funcionamiento de las instituciones, sea vía diezmos, primicias, alcábalas o cenas; vía donaciones; vía impuestos de todo tipo o vía márgenes de intermediación.

Manuel Siurana Roglán
Valderrobres, abril de 2009

Saturday, March 07, 2009

2009. LA IGLESIA DE VALDERROBRES HA SIDO RESTAURADA

Era un mes de mayo de 1877 cuando, ante el peligro que sus grietas amenazaban, se ordenó la demolición del tercer tramo de la iglesia de Valderrobres, con la promesa de su inmediata reedificación, que nunca acabó de llegar. Ha sido en estos últimos días, casi 132 años después cuando el edificio ha vuelto a su estado natural, posibilitando la magnífica contemplación de su espacio arquitectónico.

Como es sabido, la obra se acabó licitando a 1.112.523,29 € y la ha acometido la empresa de Castellón “Estudio Métodos de la Restauración S.L”, que acumula una dilatada experiencia de intervenciones en edificios tan emblemáticos como el Acueducto de Segovia, los Jerónimos de Madrid o las catedrales de Almería y Málaga; corriendo la dirección de obra a cargo del arquitecto Luis Ángel Moreno y del aparejador José María Coronas, que con un esplendoroso y activísimo trabajo han intentado recuperar las esencias más vivas del edificio original, sirviéndose, al igual que la empresa constructora, de las técnicas más avanzadas.
El coste de la obra se ha repartido de forma desigual: el Gobierno de Aragón aportó el 52,23 % del presupuesto, entre los Departamentos de Presidencia y de Cultura; Ibercaja aportó el 21,5 % (a través de los fondos que anualmente destina al Departamento de Patrimonio del Gobierno de Aragón); el Arzobispado de Zaragoza comprometió otro 21,5 % y el Ayuntamiento de Valderrobres pagó el 4,77 % restante, según consta en el Convenio de Restauración firmado en Zaragoza el 29 de septiembre de 2006.
Llegado este momento, como de bien nacidos es ser agradecido, no podemos por menos que recordar el respaldo que en todo momento prestaron los grupos políticos presentes en nuestro Ayuntamiento (PAR, PP, PSOE, CHA) y su mediación para lograr el apoyo de sus matrices (representadas por María Herrero, José María Moreno, Maite Pérez y Nieves Ibeas) a la Proposición No de Ley en las Cortes de Aragón, presentada por María Herrero en nombre del PAR, que en esos momentos ostentaba la alcaldía de Valderrobres. Es justo recordar el aliento recibido del entonces equipo de gobierno municipal, encabezado por el alcalde Julián Godes, el teniente de alcalde Pedro José Sauras y el concejal de cultura Carlos Fontanet, alternativamente presentes en las múltiples negociaciones llevadas ante las instituciones aragonesas y el arzobispado de Zaragoza.
Si el papel jugado por María Herrero fue básico, tanto por la acogida y por el cariño que nos dispensó, como por las gestiones que realizó, es justo señalar que una gran parte del mérito de lo realizado recae en el Director General de Patrimonio, Jaime Vicente, quien, además de avalar el proyecto desde el primer día, nos orientó en los pasos a seguir para hacerlo realidad y posibilitó la aportación de los fondos sociales de Ibercaja. Ampliándose este reconocimiento a todo el equipo de la Dirección General y de la Comisión Provincial de Patrimonio y en especial al arquitecto Félix de los Ríos, que en todo momento buscaron y apoyaron las alternativas restauradoras más adecuadas.
Sería absurdo pensar que en un proceso restaurador como el emprendido no surgieron dificultades, pero éstas siempre se solventaron con la buena disposición y el entusiasmo de otras personas que resultaron básicas para la ejecución del proyecto. Y me refiero al Sr. Arzobispo de Zaragoza, don Manuel Ureña, que apenas aterrizar en la Diócesis, se apresuró a personarse en nuestro pueblo y se comprometió a impulsar la obra y a aportar su parte del presupuesto; animando además a José Ángel Biel, vicepresidente del Gobierno de Aragón, quien, a través de su Departamento, facilitó los fondos que en un primer momento debía asumir (y no podía) el Ayuntamiento de Valderrobres.
Sea para todos ellos y también para los medios de comunicación, que actuaron como altavoz de nuestras reivindicaciones, nuestro agradecimiento y el de los miles de valderrobrenses que no pudieron ver en vida la recuperación de un elemento esencial de nuestro patrimonio cultural.
Manuel Siurana Roglán
Valderrobres, marzo de 2009

Saturday, August 09, 2008

"VALDERROBRES EN 1808. APUNTES DEMOGRÁFICOS", POR MANUEL SIURANA ROGLÁN

La Natalidad:
Tal como indicábamos en el programa de fiestas del pasado año, la población de Valderrobres en 1808 rondaba los 1850 habitantes. Ese año nacieron 38 niños y 51 niñas, proporciones en razón de sexo casualmente excepcionales ya que la media histórica de nacimientos en Valderrobres es de 108 niños por cada 100 niñas. Así mismo los datos de ese año nos permiten hablar de unas tasas de natalidad muy altas, ya que se situaban en el 47 por mil, cuando hoy apenas llegan al 10 por mil.
Actualmente muchos de los partos que se producen están programados o se realizan en función de los intereses de los médicos o de los padres. Por aquellos años el alumbramiento era mucho más natural y, salvo excepciones, llegaba cuando así lo determinaban los signos vitales de la madre y del hijo. Fuera la hora que fuese, la criatura veía la luz en su momento, siguiendo una distribución horaria histórica que en Valderrobres daba estos resultados:
- 38 % de los nacidos vieron la luz entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana;
- 30 % entre las 6 y las 12 del mediodía;
- 13 % entre las 12 y las 6 de la tarde;
- 19 % entre las 6 de la tarde y las 12 de la noche.
Si seguimos con el análisis de más datos, vemos que de los matrimonios que tuvieron hijos en 1808, la media de hijos por matrimonio era de 3,93, cifra importante, situada en línea con su época, que permitía mantener las tasas de reemplazo generacional a pesar de la fuerte mortalidad infantil, que luego veremos. De los partos que hubo ese año en uno nació el hijo número doce de la familia y en otro el número once.
Este año fue pródigo en el nacimiento de gemelos, superando de forma abrumadora las medias generales, ya que hubo tres alumbramientos múltiples: el de las hermanas Jacinta y Eulalia Temprado Roda, que murieron antes de cumplir dos días; el de los hermanos María Rosa y Braulio Travé Martí, que sobrevivieron, y el de Ramón y Ramona Montané Font, que murieron a los pocos días. Si un nacimiento por sí mismo ya era un importante riesgo para el neonato, los nacidos en partos de gemelos solían tener un mayor porcentaje de fracaso.
Además de los citados gemelos, tres de los partos del año 1808 tuvieron serias complicaciones y acabaron con la muerte casi inmediata de los nacidos, que habían sido bautizados de manera urgente por la comadrona. También se registró el bautizo de una niña que había sido abandonada y cuyos padres se desconocían, por lo que fue trasladada hasta Zaragoza.

La Nupcialidad:
Pocas fueron las bodas que hubo ese año en Valderrobres, 16 en total, de las que tan solo 9 se celebraron entre solteros, mientras que tres lo fueron entre viudos y cuatro entre un viudo y una soltera. Distribución que reflejaba una realidad bastante habitual en aquellos tiempos: la ruptura prematura de los matrimonios por la muerte de alguno de los contrayentes y la necesidad de recomponer las parejas para hacer frente al cuidado de los hijos por un lado y a la manutención por el otro.
La edad media de los contrayentes solteros fue de 21,55 años y la de ellas fue de 22,11, si bien lo normal por aquellas fechas era que los hombres contrajeran matrimonio a la edad casi exacta de 22 años y las mujeres a la de 21. De todos los casamientos el más excepcional fue el de un chico de 16 años y una chica de 14, algo que hoy sería impensable.

La Mortalidad:
En 1808 murieron 85 personas. Una elevada tasa del 45 por mil. En 54 de esos óbitos el difunto aún no había cumplido los diez años de edad y de esas criaturas 27 eran niños y otras 27 eran niñas. Los adultos muertos también se equilibraban entre 16 hombres y 15 mujeres.
Por aquellas fechas, como aún sigue ocurriendo en los países más desfavorecidos, la mortalidad solía cebarse en la infancia y especialmente en los primeros días, meses o años de vida, de manera que la inmensa mayoría de esos niños y niñas muertos apenas habían cumplido los dos años. El resultado de esos datos era estremecedor, ya que situaban la esperanza de vida al nacer de los valderrobrenses en 21,82 años (22,46 para los hombres y 21,16 para las mujeres). La situación de los que sobrevivían a los diez primeros años de vida mejoraba de manera importante y podían llegar a vivir una media de 57,52 años (57,38 para los hombres y 57,67 para las mujeres). Aún así muy lejos de las cifras actuales que se sitúan en una media de 83 años para las mujeres y de 78 años para los hombres. Edad que en aquel año sólo alcanzó una persona que falleció a los 79 años.
El crecimiento vegetativo de Valderrobres en 1808 fue de tan solo 3 personas y una tasa del 1,5 por mil. Cifra muy baja que denotaba una estructura de la población típicamente preindustrial y reflejo de que en Valderrobres el Antiguo Régimen era una realidad no sólo político-social, sino también demográfico-económica. Quedando mucho trecho que recorrer para la modernización.

Migraciones:
Desde hace unos años en que estoy estudiando la composición histórica y actual de la población de Valderrobres no dejo de constatar un fenómeno que puede servir para explicar el comportamiento a veces poco comprometido, cuando no desarraigado, de los habitantes de nuestro pueblo. Valderrobres es y ha sido tierra de paso desde hace siglos. Por decirlo de alguna manera, ha sido un lugar para vivir tres o cuatro generaciones y reemprender la marcha hacia otros horizontes y ese dato se constata en 1808.
Entre los padres o madres que tuvieron hijos, 56 habían nacido fuera de Valderrobres (31,81 % del total). De ellos 25 eran hombres y 31 mujeres. A todos ellos se les podía considerar inmigrantes y procedían en su mayor parte de otros pueblos de la comarca del Matarraña (23), en especial de Peñarroya y Fuentespalda (6 de cada uno de ellos). Además había 13 personas procedentes de los puertos de Castellón (fenómeno que se repite históricamente), 11 de otros pueblos de Aragón de habla castellana y por fin 7 procedían de Cataluña, concretamente de Igualada y de Capellades, cuya presencia entre nosotros se debía a la existencia de cuatro fábricas de papel en nuestro pueblo.
Si analizamos los datos de quienes contrajeron matrimonio, 12 de los 32 contrayentes (37,5 % del total) no habían nacido en Valderrobres; de ellos, 8 eran varones y 4 hembras; diferencia que estaría justificada por que por aquellos tiempos era costumbre que las mujeres contrajeran matrimonio en la parroquia en la que vivían, ya que, en caso contrario, debían solicitar un permiso especial. De los 12 contrayentes foráneos 9 eran naturales de pueblos de la comarca.
De todos estos datos cabe deducir que aproximadamente un tercio de la población de Valderrobres de hace 200 años eran inmigrantes de primera generación que se habían instalado en este pueblo, porcentaje que no es de los más altos de nuestra historia.

Otros datos:
No abundaba la riqueza en Valderrobres, al menos para todos. De hecho cabe pensar que uno de cada 4 o 5 habitantes era pobre y ni él ni su familia podían hacer frente al pago de su entierro y en este caso no cabía hablar de ocultación de fortunas, porque en el pueblo todos sabían cuál era la situación económica de cada uno.
Aquí vivían un total de 421 cabezas de familia, lo que indica la existencia de una media de 4,4 personas en cada hogar, cifra normal durante todo el Antiguo Régimen. Estas familias se distribuían por las siguientes calles o barriadas:
En la calle Bonaire, 13 familias.
En el Cabo de Villa, 35 familias.
En la calle de la Cárcel (actualmente calle del Pilar), 20 familias.
En la calle del Carmen, 37 familias.
En la Cuesta de la Iglesia, 16 familias.
En la calle Llana, 24 familias.
En la calle del Medio y cuestas adyacentes, 82 familias.
En la calle del Mesón (actualmente Santiago Hernández), 23 familias.
En la Plaza y aledaños, 12 familias.
En la calle San Antonio, 18 familias.
En la Solana, 78 familias.
Fuera del puente, 2 familias. Citadas por primera vez, por lo que podemos deducir que en este año comenzó a habitarse el Arrabal.
Además en cada una de las cuatro fábricas (la de Gaudó, la de Fort, la de Roda y la de Zurita) y en el Martinete vivían los encargados y su familia. En el Molino de Aceite vivían 7 hombres solteros, la mayoría de ellos de origen francés. Y por últimos las masías ocupadas eran 49.

Listado de los nacidos en 1808:
José Antonio Antolí Artigas
José Antonio Pons Capacés
Joaquina Segura Celma
Francisco Urquizó Celma
Joaquín Bernadó Celma
Vicenta Celma Bel
Rosa Celma Bel
Joaquín Foz Nuez
Mariano Bernad Crespo
Blas Foz Bonet
Teresa Portolés Llop
Jacinta Temprado Roda
Domingo Cardona Palau
Valentín Gamundí Arbona
Eulalia Temprado Roda
Eulalia (niña abandonada)
Ramón Deusdad Gausac
Bernardo Lafiguera Malet
Joaquín Mulet Dalmau
Ramona Prados Vallés
Rosa Travé Martí
Benita Abella Pallarés
Magdalena Alejandro Meseguer
Braulia Travé Martí
Bautista Celma Mendoza
Joaquín Carlús Gómez
Josefa Micolau Ramón
Ramón Montané Fort
Miguel Gil Belsa
Ramona Montané Fort
Benito Pons Giner
Francisca Portolés Serret
Francisco Conchello Dilla
Rosa Celma Jarque
Antonia Llonga Foz
Francisco Soria Masiá
Ramona Insa Mompel
Felipa Ortiz Ollés
Miguel Riba Blasco
Francisca Salvador Insa
Joaquina Falgás Fort
Gregoria Gil Celma
Rosa Riba Dusern
José Rajadell Segura
Manuel Meseguer Capalbo
Joaquina Pons Gil
Josefa Bernús Valentí
Josefa Vallés Arrufat
Joaquina Bernadó Segura
Sebastiana Ferrás Valencia
Joaquina Mas Arrufat
Rosa Mas Arrufat
Ramón Biset Fort
Rosa Gabaldá Gil
Bautista Llombart Gil
Francisca Piquer Grau
N. Arrufat Aguilar
Joaquina Celma Fontanet
Joaquín Meseguer Secanella
Josefa Pons Antolí
Isabel Urquizú Riba
Vicenta Martí Foz
Susana Prades Rajadell
Antonio Segura Sorolla
Ramona Casalduc Gil
Miguel Carlús Insa
Pascual Martí Querol
Teresa Rajadell Depé
Tecla Boix Roca
Rosa Celma Segura
Francisca Cervera Carceller
Antonia Serrat Celma
Rafaela Barberán Loscos
Rosa Gil Rajadell
Rosa Orona Celma
José Luis Samper Pallarés
Juliana Gaudó Almenara
Manuel Royo Barceló
Josefa Serrat Celma
Pedro Soria Eroles
Bautista Berenguer Montañés
Teresa Celma Celma
N. Fort Falgás
Mariano Serrat Orona
Nicolás Conchillo Micolau
Josefa Celma Gil
Joaquina González Falgás
Lorenzo Rajadell Segura
Joaquina Pons Garay

(Autor: Manuel Siurana Roglán. 9-VIII-2008)

"VALDERROBRES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA", POR MANUEL SIURANA ROGLÁN

VALDERROBRES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Por Manuel Siurana Roglán

Este año se conmemora el Segundo Centenario de la llamada Guerra de la Independencia Española y puede ser una buena ocasión para volver la vista atrás y rememorar qué sabemos a día de hoy de las repercusiones de esta guerra en Valderrobres y cómo era nuestro pueblo por aquellos tiempos.

BREVE INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
Napoleón, tras un fulgurante ascenso hacia el poder, fue proclamado emperador de Francia en 1804. Su idea era convertir su país en el hegemónico de Europa y para ello necesitaba que los demás le reconocieran esa primacía. Con ese objetivo llevó a cabo una ingente tarea diplomática y de persuasión militar que permitiera doblegar las dudas que pudieran tener el resto de estados europeos. No lo tuvo difícil con España, donde reinaba Carlos IV, apoyado sobre su lugarteniente Godoy, quienes en el tratado de Fontainebleau (1807) aceptaban el paso de los ejércitos galos por territorio español para conquistar Portugal, que era el principal aliado que conservaban los británicos, enemigos básicos del emperador.
Estando las tropas francesas en territorio español, se produjo el motín de Aranjuez (marzo de 1808) que provocó la marcha del rey y de su valido y la asunción del poder por parte del Príncipe de Asturias, Fernando VII. Este vuelco en la política nacional trastocó los planes de Napoleón, que, aprovechando el despliegue de sus tropas, optó por adueñarse de España, utilizando para ello la mentira para embaucar al nuevo rey y la prepotencia militar para imponer su dominio efectivo sobre nuestra geografía, proclamando a su hermano José Bonaparte rey de los españoles.
La pasividad de nuestros políticos no fue obstáculo para que la ciudadanía de Madrid (el 2 de mayo) y de otros muchos lugares (en Zaragoza el 24 de mayo) se levantara en armas contra el ejército invasor, siendo secundados por insignes militares, como el General Palafox en el territorio aragonés.
De esta manera estalló la guerra y los franceses consiguieron adueñarse de casi todo el territorio español y más concretamente de todo Aragón. Pero el dominio, aunque teóricamente efectivo, no era real, puesto que el pueblo no aceptaba la ingerencia exterior y se organizó una fuerte resistencia manifestada a través de la guerra de guerrillas, la formación de juntas locales y provinciales, la convocatoria de las Cortes en Cádiz y la proclamación de la Primera Constitución de nuestra historia (1812). En ese proceso, según los datos disponibles a día de hoy, Valderrobres no se vio afectado de manera excesivamente violenta como sí que pasó con nuestro vecino Beceite, con Alcañiz o con Zaragoza.
El apoyo de los británicos, el menosprecio de Napoleón al iniciar la campaña de Rusia y la acción armada de los españoles dieron un vuelco a la situación a partir del final de 1812 y durante 1813 y los franceses tuvieron que abandonar España, firmándose el tratado de Valençay que devolvía el trono a Fernando VII.

DATOS SOBRE LA GUERRA EN VALDERROBRES
Como hemos indicado no parece que en Valderrobres se hubieran producido hechos militares relevantes, ni grandes conflictos por la presencia de los franceses, aunque la gente de nuestro pueblo sí que sufrió los efectos de la guerra, de manera directa e indirecta.
De 1808 no existe ninguna noticia que permita notar la presencia de los invasores. Es más, el 31 de mayo todo parecía estar bastante tranquilo, ya que en Valderrobres se celebraron confirmaciones (en aquella época se producían con bastante tiempo de intervalo) con la presencia del obispo auxiliar de Zaragoza, fray Miguel Santander, que más adelante fue obispo de Huesca y gobernador eclesiástico de nuestra diócesis.
En 1809 varios datos inducen a creer que Valderrobres era un lugar seguro, apartado de las zonas de conflicto, puesto que entre los niños bautizados ese año hubo cuatro cuyos padres eran naturales y vecinos de Alcañiz, Valdealgorfa, Valjunquera y Samper de Calanda, respectivamente, que a buen seguro estaban refugiados entre nosotros.
La única noticia de la guerra es la muerte violenta de Sebastián Valencia (16 de mayo), “soldado natural de La Fresneda, de 22 años de edad”.
En 1810 la posición de Valderrobres siguió siendo privilegiada, puesto que entre nuestra población continuaba habiendo refugiados. Así pues cuatro matrimonios naturales y vecinos de Tortosa y uno de Morella tuvieron hijos aquí; además fallecieron una mujer natural y vecina de Gandesa y un niño cuyos padres eran vecinos de Tortosa. Pero durante ese tiempo la tensión debió crecer al máximo, ya que en los campos de nuestro término municipal se produjeron cuatro muertes violentas, que, dado el contexto en el que estábamos, habría que atribuir a la invasión napoleónica:
- El 13 de junio murió “Carlos Larrosa, natural de Calaceite, de 23 años, marido de Joaquina Segura y vecino de Valderrobres;… su muerte fue violenta y en el monte…”
- “El 13 de junio la justicia de esta villa encontró en el monte el cadáver de un hombre adulto que según su aspecto sería de unos 25 años”.
- El 20 de agosto “murió Valero Serrano, natural y vecino de Calaceite, de edad de 25 años y marido de Teresa Serrano… por haber sido su muerte violenta”.
- El 13 de diciembre “murió en el monte de este pueblo Bernardo Valentí soltero natural y vecino del mismo, de edad de 30 años… su muerte fue violenta…”
En 1811 continuaba habiendo refugiados, como lo denotan el nacimiento de un niño cuyos padres eran vecinos de Cherta y de otros tres, cuyos padres eran vecinos de Beceite, posiblemente emigrados aquí a causa del incendio que sufrió su pueblo.
En 1812 la presencia de foráneos queda reducida y sólo sabemos del nacimiento de un niño cuyos padres eran vecinos de Calanda y de la defunción de un vecino de La Senia y de otro de Ademuz.
En 1813 tan solo se cita un bautizado cuyos padres eran vecinos de Morella y una defunción de una muchacha vecina de Tortosa.
A día de hoy, con los datos de que disponemos, parece que la situación de Valderrobres durante estos años fue privilegiada, puesto que la presencia de transeúntes y la escasa incidencia de las muertes violentas serían una prueba de que nuestro pueblo optó por la sumisión a las tropas foráneas. Pero cabe deducir que la capitulación sirvió para evitar daños mayores e irremediables como los que sufrió Beceite, que el día 22 de octubre de 1810, tras ser abandonado por las autoridades, el clero y muchos vecinos, fue quemado totalmente por los franceses, tardando doce años en recuperar todo lo edificado.
De todas formas no pensemos que la poca violencia registrada sea equivalente a la no implicación en el conflicto, puesto que, como es obvio, todo conflicto bélico acaba afectando a unos y a otros por activa o por pasiva, queriendo o sin querer.
Así pues los valderrobrenses tuvieron que hacer frente a las penurias de la guerra y se vieron obligados a aportar parte de sus bienes y de sus beneficios, a la vez que muchos hombres se enrolaron en el ejército y estuvieron presentes tanto en el sitio de Zaragoza, como en otras batallas.
Unos documentos conservados en el archivo parroquial atestiguan que el día 5 de diciembre de 1809 Fernando Roglán, sacristán y abuelo del tatarabuelo de quien suscribe este artículo, fue comisionado por el cura de Valderrobres para que entregara a don Salvador Iñiguez y a don Luis Oreñalde, capitán y teniente respectivamente de la división y línea de Algars del ejército español diversos objetos de oro y plata pertenecientes a nuestra parroquia para ayudar al mantenimiento del erario público. La entrega se realizó en Prat de Compte, actuando como testigos el alcalde de dicha localidad, Domingo Franco, y el notario, José Alcoverro, extendiéndose un recibo de los objetos donados que eran los siguientes: “tres cálices con sus patenas y sus cucharas, una cruz grande, una pequeña, una custodia, un hisopo, dos relicarios, dos vinajeras con su plata y dos paces”.
Menos placentera aún debió ser la entrega de dinero que hubo que efectuar en 1810 a favor de los ejércitos franceses. De nuevo un documento del archivo parroquial advierte que en dicho año el regente de la iglesia, don Francisco Almenara, tuvo que aportar 200 duros para “subvenir a los pedidos que se hicieron para las tropas francesas a los componentes del capítulo eclesiástico en aquel año”. Dichos pedidos los efectuó el Ayuntamiento a toda la gente del pueblo con la promesa, luego no cumplida, de devolverlos.
Los efectos económicos de la guerra también se notaron en los ingresos parroquiales para las “Almas del purgatorio”, dichos ingresos se hacían en metálico y en especie, pues una parte de las personas optaban por donar como limosna trigo, carne de cordero o de cerdo, judías, seda o aceite. El valor de los ingresos en especie se redujo de forma tajante, ya que pasó de una media de 250 sueldos anuales hasta 1808, a algo más de 100 sueldos en 1809 y 1810, a 68 sueldos en 1811 y a nada entre 1812 y 1814, años en los que en el registro de entradas se especifica que “no se ha hecho limosna alguna en estos años de gobierno intruso”.
Sobre la participación directa de hombres de Valderrobres en la guerra hay muy pocos datos concretos, pero algunas informaciones indirectas nos indican que esa participación debió ser muy alta. Así pues en un documento del archivo parroquial se recogen las dispensas matrimoniales que concedió Miguel de Santander, obispo de Huesca y gobernador eclesiástico de Zaragoza por “el notorio difícil recurso que actualmente se experimenta a Su Santidad y falta de comunicación con la Corte de Roma...”. En dicho documento se justificaba la dispensa en 1812 para Benito Caldú y María Bel “... en atención a la falta de varones con motivo de las actuales circunstancias de cortedad del vecindario del expresado pueblo, no podrá hallar persona de la clase y condición con quien casar que no fuese pariente en grado prohibido...”. Lo mismo se repite en 1813 con la licencia para José Antonio Muner y Francisca Caldú, “…por la notoria común escasez de varones hábiles que en las actuales circunstancias se experimenta, no podría encontrar en aquella la sobre dicha Francisca Caldú persona de su igual clase y condición con quien contraer matrimonio que no fuese pariente suyo en grado prohibido”. También existen diversas noticias en las inscripciones de defunción de algunos ancianos, cuyos hijos “están luchando en la guerra contra Francia”.
(Publicado en agosto de 2008)

Thursday, April 24, 2008

DON AGUSTÍN UBIETO ARTETA (por Manuel Siurana Roglán)

DON AGUSTÍN UBIETO ARTETA
(por Manuel Siurana Roglán)

Don Agustín Ubieto Arteta nació en Castejón de Ebro, provincia de Navarra en el año 1938.
Una de las cosas que más cabe resaltar de su personalidad es su polifacetismo, ya que en su currículum pasado y presente se combinan el magisterio en las aulas, el magisterio en el campo de la didáctica de las Ciencias Sociales, la investigación y la publicación de innumerables libros de contenido histórico y didáctico. Además de su pertenencia al Consejo de Administración de nuestro Real Zaragoza; ocupando la presidencia del Club Universidad de Zaragoza, que es uno de los equipos de las estructuras interiores del club.
Entre los múltiples cargos que ha ostentado está el de Director del Consejo Escolar de Aragón, el de Director del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza y el de Vicerrector de la misma Universidad.
Actualmente es profesor de “Didáctica de las Ciencias Sociales” en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza.
Qué decir de su labor docente y de su fructífera influencia en varias generaciones de profesores, maestros e investigadores. Sin él la historiografía aragonesa actual y la didáctica hubieran sufrido múltiples carencias. De alguna manera Agustín Ubieto es un personaje que nos ha de resultar próximo a los valderrobrenses por su semejanza con nuestro querido Santiago Hernández.

Miembro de una saga de historiadores. Es una de las personas que mejor conoce la historia de Aragón, que mejor sabe explicarla y que más ha enseñado a explicarla, lo cual no es lo menos importante.

Entre sus múltiples libros publicados cabe citar los siguientes:
- Los Mapas históricos: análisis y comentario (1987).
- El Entorno, lo que nos rodea, como fuente histórica y materia de estudio (1988).
- Aragón: territorio, evolución histórica y sociedad (1994).
- El largo camino hacia las comarcas en Aragón: (aproximación didáctica) (año 2001).
- Propuesta metodológica y didáctica para el estudio del patrimonio (2007).

Así mismo ha sido el coordinador y director de diversas jornadas de investigación que han sido la base y la plataforma para dar a conocer e impulsar muchas investigaciones relacionadas con la historia y el patrimonio de nuestra tierra:
- Las Jornadas I-II-III-IV sobre el Estado Actual de los Estudios sobre Aragón, sobre diversos aspectos de la historia y la cultura de Aragón, publicando las Actas en diversos volúmenes corales.
- Las diez Jornadas de Metodología de la Investigación Científica sobre Fuentes Aragonesas, celebradas al igual que las anteriores en años sucesivos a lo largo del territorio aragonés y también publicadas por medio otros tantos volúmenes colectivos.

Todo lo cual permite concluir que Agustín Ubieto Arteta es actualmente uno de los más grandes conocedores de la realidad global de Aragón pasada y por lo tanto presente y una de las personas que mejor puede exponer el tema de “Los límites históricos de Aragón”.
Valderrobres 24 de abril de 2008

Tuesday, December 11, 2007

DISCURSO DE CLAUSURA DEL VII CENTENARIO

Manuel Siurana Roglán

Excelentísimos e Ilustrísimos Señores representantes de las diversas Instituciones del Estado: Gobierno de Aragón, Diputación Provincial, Comarca y Ayuntamientos. Excelentísimo y Reverendísimo arzobispo de Zaragoza, vecinos de Fuentespalda y amigos.

Hace once meses inaugurábamos en Torre del Compte los actos de celebración del VII Centenario. Allí, en la iglesia de San Pedro, asistimos a un acto similar al que hoy realizamos y en el que también se combinaron los parlamentos institucionales y la música.
El 23 de junio, el sábado más cercano a la fecha exacta de los hechos que conmemoramos, se celebró el acto central del Centenario, con diversas actividades, en las que se enlazaron los tambores y bombos, la música, la jota, el deporte, el teatro y los actos institucionales.
Entre la primavera y el verano pudimos visitar las exposiciones itinerantes de arte sacro y pudimos asistir a varios ciclos de conferencias, que versaron sobre nuestra cultura y nuestra historia. En Fuentespalda estuvieron Carles Sancho para hablar de la literatura en catalán en el Matarraña; el catedrático de la Universidad de Zaragoza, Carlos Laliena, para disertar sobre nuestra historia medieval, de la que tan rica documentación se guarda en este Ayuntamiento; y también yo mismo pude hablar sobre la religión en el arte a partir de nuestras obras.
Las tres conferencias aquí celebradas podrían resumir toda nuestra realidad actual, basada en una peculiaridad cultural que se asienta en nuestro idioma que nos confiere una identidad claramente diferenciada en el conjunto de Aragón. Pero también basada en una historia que no podemos ni omitir ni descuartizar a nuestro antojo. Historia en la que la fe cristiana ha guiado nuestros pasos, ha generado casi todo nuestro arte y ha marcado nuestra vida.

Y de eso se trataba. De reivindicar y de recordar en qué sitio se encuentran las cosas. De reiterar nuestra peculiaridad cultural, manifestada en el idioma. De reiterar nuestras raíces cristianas, manifestadas, entre otras cosas, en el arte y, en fin, de reiterar nuestra pertenencia histórica a Aragón, manifestada a través de los documentos y de los hechos.

Pero algo debe fallar cuando constantemente se han de recordar estos aspectos. Cuando, por no ofender a unos o a otros, no sea conveniente decir qué es lo que hablamos… Cuando no se acaba de redactar una ley de lenguas que nos sitúe en el mapa y nos permita preservar nuestra variante dialectal… Cuando en algunos foros comienza a ser mal visto que se afirme públicamente que se es católico y que se está convencido de serlo… Cuando algunos no respetan ni nuestra historia ni la verdad, creyendo o queriendo hacernos creer que estos pueblos han pertenecido o pertenecen a Cataluña, como acaba de suceder más que lamentablemente con la última versión del Trivial. A ellos habría que recordarles que el dominio que junto a los franceses ejercieron en los pueblos que celebran este Centenario fue efímero y se produjo por las armas contra gentes sitiadas que se defendieron y que no les dejaron pasar, como recuerda la placa que permanece ahí afuera y que conmemora la heroicidad de las personas de Fuentespalda y su solidaridad con los de Valderrobres en 1643.

Los pueblos, al igual que los árboles, para crecer y permanecer erguidos necesitan sus raíces, y las raíces de los pueblos las forman su patrimonio cultural e histórico, que, como raíces que son, no pueden mutilarse, a no ser que busquemos su muerte. La historia es el sistema radicular básico que nos asienta en el pasado y nos proyecta hacia el futuro. De ahí la importancia de su preservación como el bien más preciado de nuestro patrimonio, aunque no podamos verla como una obra de arte o hablarla como un idioma. La historia no puede trocearse, ni adaptarse a nuestro interés. La historia está ahí para respetarla, aunque hubiera aspectos de ella que a cada uno nos gustara que hubieran sido de otra manera.

La historia del reino de Aragón y la historia de los condados catalanes tuvo su origen en la Edad Media. Y en un momento concreto de esas historias, hasta entonces separadas, ambas entidades, debido a las peculiaridades patrimoniales del momento, se unieron, manteniendo cada una de ellas su propio territorio, leyes o costumbres.
Con el avance de la Reconquista, la recién nacida Corona de Aragón, encajó los nuevos territorios en uno u otro reino e incluso, en un momento dado, optó por la creación de un tercero. Así pues entre 1165 y 1170 las tierras de Fuentespalda, Valderrobres y otros pueblos, fueron ocupadas por los cristianos y asignadas al reino de Aragón. Poco después, en 1175 fueron entregadas como feudo al obispado de Zaragoza, fueron subenfeudadas a las familias Fréscano y Oteiza, que eran súbditas del rey de Aragón, hace siete siglos volvieron al feudo obispal cesaraugustano y acogieron Cortes del reino de Aragón. Con la Nueva Planta del siglo XVIII se asignaron al Corregimiento de Alcañiz, perteneciente a Aragón, y con la distribución provincial de 1833 se encajaron en la provincia de Teruel y hoy siguen formando parte, como siempre así ha sido, de lo que ahora llamamos Comunidad Autónoma Aragonesa, que antes se definió como región y que previamente fue reino.

Muchas gracias.
(Manuel Siurana, 7-XII-2007)

Saturday, August 18, 2007

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE VALDERROBRES. 14 DE AGOSTO DE 2007

Manuel Siurana Roglán

Señor alcalde, Corporación Municipal, reina y damas de honor; autóctonos y foráneos. En primer lugar quiero agradecer en nombre de la Asociación Cultural para la Recuperación del Patrimonio de Valderrobres la invitación para que esta Asociación abierta y plural pronunciara el pregón de las fiestas de 2007, después de que durante la mayoría de años esta tarea haya recaído en personas sin ninguna o escasa vinculación con nuestro pueblo. Por lo que nuestra misión es de gran responsabilidad y por ello os pido el máximo silencio para que las personas que lo deseen puedan escucharme.

Hace unas décadas, de manera muy acertada, Valderrobres fue bautizado como tierra de romance, historia y arte.

Valderrobres es tierra de romance, de música y de poesía, de grandes compositores como Miguel Celma, Ambrosio Ferrer, Pedro Real; de una impresionante soprano como Elvira de Hidalgo y de cientos de músicos anónimos que han formado parte de bandas, agrupaciones musicales, tunas, grupos de jota y corales.

Valderrobres es tierra de historia, ya que a sus restos prehistóricos e ibéricos, suma la reconquista por el rey y para el reino de Aragón en el siglo XIII y la cesión como feudo definitivo del arzobispado de Zaragoza en 1307, hace ahora 7 siglos. Además, aquí se celebraron Cortes en el siglo XV. Aquí hubo un sínodo diocesano en el XVI. Aquí se vivieron intensamente la revolta catalana, la guerra de sucesión y la guerra de la Independencia, por aquí se enseñoreó el Tigre del Maestrazgo. Y aquí en definitiva pasaremos a la historia y a todos se nos recordará en los siglos venideros por haber celebrado el VII Centenario y por haberse iniciado las obras de reconstrucción de nuestra iglesia.

Valderrobres es tierra de arte y con solo abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor lo podemos comprobar. Nuestra iglesia es uno de los mejores ejemplos del gótico en Aragón. Nuestro castillo destaca como uno de los mejores palacios medievales. Y qué decir de nuestro ayuntamiento renacentista, o del puente de piedra, del portal de San Roque, del Portal de Vergós, de la Fonda, de nuestras calles, de tantas cosas…

Pero el eslogan se quedó corto. Porque Valderrobres es además tierra de paisajes y naturaleza. Rodeado de montañas de gran valor ecológico, de rincones pintorescos desde los Puertos hasta el Sol del Terme, desde la Partida de los Santos a la de Santa Magdelana. Con lugares irrepetibles como la Caixa, los cauces de nuestros tres ríos Matarraña, Pena y Tastavins, el pantano y su entorno, nuestra parte del Salt, el Tosal de Rey y San Miguel o les Moles.

Y Valderrobres es en definitiva tierra de hombres y mujeres. Abnegados y luchadores. Aluvionales, pero inmediatamente integrados, constructivos, sanos, acogedores, festivos, humildes, pero orgullosos de su pueblo, de su historia y de su arte. Hombres y mujeres que durante siglos han sabido unirse y asociarse para emprender juntos objetivos económicos, sociales, culturales o lúdicos. Sabedores de que un pueblo unido es capaz de conseguir todo lo que se proponga, como lo demuestran algunos ejemplos muy vivos como las cooperativas del vino y del aceite, el Grupo Arcoiris, el grupo Aires del Matarraña, las Cofradías de la Semana Santa, la Banda de Música, el Club de Fútbol y los equipos de categorías inferiores, la Peña Taurina, la Asociación de Cazadores, REPAVALDE o las acabadas de nacer, Asociación de Interpeñas y Grupo de Teatro La Ma Peluda. Este asociacionismo ejemplar ha de ser la bandera que lleve a Valderrobres a liderar, como no puede ser de otra manera, la Comarca del Matarraña, por su centralidad, por su población y por el dinamismo de sus gentes, de todos nosotros.

Liderazgo que también debiera serlo en lo cultural. Nuestra comarca es una de las pocas con capitalidad cultural segregada, lo que debe obligarnos a reflexionar sobre cuáles han sido nuestros merecimientos y cuáles han de ser nuestros retos, en los que el papel de los jóvenes ha de ser decisivo partiendo del esfuerzo en el estudio, perfectamente compaginable con la diversión y el alborozo, que no alboroto. Por ello a vosotros pequeños y jóvenes os reto al esfuerzo en las aulas para que fructifique en una provechosa Operación Triunfo.


Estamos en puertas de nuestras fiestas mayores. Valderrobres es un pueblo de fiestas que se suceden a la par que las tareas cotidianas. Las celebraciones del inicio de año, la cabalgata de los reyes, San Antonio Abad, la matanza del cerdo, los Carnavales, Santa Águeda, la Semana Santa y sus tambores y procesiones, la pascua en el pantano, las ferias de mayo, la pascua de les sireres, los altares del Corpus, la feria de Arte y Artesanía, San Cristóbal, les festes de agost, la romería a los santos, las ferias de septiembre, el pilar, los panellets de Todos los Santos y las celebraciones navideñas son algunos ejemplos, a los que habría que sumar otras fiestas ya perdidas, como la romería a la ermita de Santa Magdalena o la sin duda más peculiar de todas: la romería y fiesta de San Miguel de Espinalbar.

Pero las fiestas no siempre han sido igual como ahora las vivimos. En el siglo XVI una de las fiestas básicas que celebrábamos era la de la Virgen del Rosario en los meses de mayo y de octubre. En ella las muchachas solteras, acompañadas de una casada y una viuda, elegantemente vestidas y con canastillos de flores, hacían plegas; luego se realizaban subastas, bailes al son de la gaita y el tabal, representaciones teatrales, se repartía pan bendito, se hacía procesión, se contrataban juglares, cantores y bailadores con cascabeles, se lanzaban cohetes voladores y tiros al aire con arcabuces. Se hacían comidas de hermandad, como la de 1659 en que se utilizaron una carga de leña, carne, 2 corderos, dos capones, dos gallinas, 4 conejos, 2 quesos, 54 huevos, pimienta, azafrán, 9 libras de miel, cántaro y medio de vino blanco, 9 cuartales de ordio, 9 libras de arroz, 9 cántaros de vino tinto y un cahíz de trigo.

A mediados del siglo XIX, en las fiestas se realizaban bailes en las calles al son de la dulzaina y el tamboril tanto la noche de la víspera de la fiesta como la tarde y noche del día correspondiente. Destacando de entre todas, la fiesta del barrio del Camen que se celebraba junto con la fiesta de los mozos solteros, con bailes y una corrida de toros.

Las fiestas modernas comenzaron en los años cuarenta del siglo XX, con repiques de campanas, dianas-pasacalles por la banda de música dirigida por el tío Carbonet, corridas de toros, carreras pedestres, reparto de bonos entre los pobres de la localidad, jotas de ronda, pase de películas en el Cine Avenida y en el Cine Dorado, partido de fútbol, jota, misas, procesiones, fuegos artificiales, tracas, cohetes y bailes, muchos bailes (por la mañana, por la tarde, por la noche) en esta plaza, en la placeta de Santa Águeda, en la glorieta del puente de hierro, en el cruce o en los salones de Educación y Descanso, donde ahora está la casa de Cultura. Eran años de dos o tres días de fiesta, que en muchas ocasiones se prolongaban de forma espontánea con la fiesta de los casados y la fiesta de los solteros.

En los cincuenta llegó la orquesta Reggi Club y se celebró la primera exposición de pintura del joven artista local Ángel Amela en las escuelas del Puente de Hierro. Se introdujeron las cucañas, el disparo de granadas japonesas y las carreras de cintas en motos o bicicletas para los niños y jóvenes y reapareció la comparsa de gigantes y cabezudos, después de que la anterior hubiera sido destruida en la revolución de 1933.

En los sesenta se hicieron concursos de twist, el baile moderno de la época, llegó la orquesta Ritmo y Melodía, y los bailes se trasladaron al Cine Avenida. Las fiestas se ampliaron a cuatro días y recibieron un nuevo impulso con la irrupción de la llamada colonia catalana, con Campanals a la cabeza. Comenzó el tiro al plato y los efímeros concursos de tractores. Los toros pasaron sucesivamente del jardín de las escuelas, a la plaza y calles adyacentes y a la plana. Y luego desaparecieron, al igual que el fútbol. En 1964 se nombró a la primera reina de las fiestas, la señorita María Teresa Llompart. Y a partir de 1968 se nombró la primera reina anual y sus damas de honor, sin interrupción hasta hoy. El cine Montecarlo sustiyó al Dorado y se construyó la pista de baile, inaugurada en 1970 con la actuación de José Guardiola.

Con los setenta nacieron la discoteca Adineva, las misas baturras, los concursos de morra aragonesa, los concursos de natación en las piscinas naturales del Matarraña y los concursos de tenis o pelota en el frontón. También vieron la luz las peñas, con la Revoltina y después los Pebrots, la Pantera Rosa, la Berenjena y nuestra Gran Cascada. Ante el clamor popular reaparecieron las vaquillas, ahora en el pedregal y luego en el actual Instituto. En 1975 sufrimos un famoso apagón que nos privó de la primera noche de fiestas y las del 76 fueron las fiestas más largas que recordamos, pues duraron desde el 14 al 21 de agosto.

Los ochenta trajeron las exhibiciones de motos y de karts, los toros de fuego, Janio Martí, los Bandors, los concursos de guiñote y ajedrez, los vinos de honor y Pajaritos y sus locuras. Los concursos de natación se trasladaron a las piscinas municipales. Nació Interpeñas y comenzaron los parques infantiles y los campeonatos de fútbol sala.

Con los noventa llegaron los toros al amanecer y las corridas de toros, la orquesta Nueva Etapa, las efímeras fiestas de la espuma, los concursos de petanca, las actuaciones musicales en el recinto de las piscinas municipales, la Banda Comarcal San Antón y la charanga Armonía.

Más recientemente han venido las borricadas y las batucadas. Y aquí estamos, dispuestos a disfrutar un año más, cada uno a su manera.

Así pues, como tantos años se ha hecho, valderrobrensas, valderrobrenses, gritad conmigo ¡Viva la Virgen de la Asunción! ¡Viva San Roque!, ¡Viva les festes d’agost!, ¡Viva Valderrobres!